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Hay algo revelador en los nombres de las tres últimas exposiciones de Javier Godoy: Parque (2015), Los del barrio (2008) y Se pasó la micro (2006-2007). En total sintonía con estos trabajos, el título de su libro de fotografías viene a subrayar las principales coordenadas de los más de veinticinco años que el autor lleva ejerciendo el oficio. Un citadino que se detiene en los parques, que recorre los barrios sin apuro, que sube a las micros, y vuelve a los parques, a los barrios, a otras micros, en un callejeo circular, atento a los detalles de un presente que al voltear la esquina se transforma en pasado. Godoy como un paseante que, al modo de Raúl Ruiz y sus Tres tristes tigres, documenta y almacena las imágenes de un Santiago vivísimo que por momentos, sin embargo, parece a punto de extinguirse; un observador en alerta máxima, pero ajeno al cálculo; un cazador involuntario de las huellas urbanas que sobresalen en su expedición. El blanco y negro de estas visiones capturadas entre 1988 y 2013 potencia la sensación de un tiempo congelado.

Citadino | Javier Godoy Fajardo | LOM
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Hay algo revelador en los nombres de las tres últimas exposiciones de Javier Godoy: Parque (2015), Los del barrio (2008) y Se pasó la micro (2006-2007). En total sintonía con estos trabajos, el título de su libro de fotografías viene a subrayar las principales coordenadas de los más de veinticinco años que el autor lleva ejerciendo el oficio. Un citadino que se detiene en los parques, que recorre los barrios sin apuro, que sube a las micros, y vuelve a los parques, a los barrios, a otras micros, en un callejeo circular, atento a los detalles de un presente que al voltear la esquina se transforma en pasado. Godoy como un paseante que, al modo de Raúl Ruiz y sus Tres tristes tigres, documenta y almacena las imágenes de un Santiago vivísimo que por momentos, sin embargo, parece a punto de extinguirse; un observador en alerta máxima, pero ajeno al cálculo; un cazador involuntario de las huellas urbanas que sobresalen en su expedición. El blanco y negro de estas visiones capturadas entre 1988 y 2013 potencia la sensación de un tiempo congelado.